noviembre 08, 2011

De sueños que se hacen realidad

       Déjame contarte un secreto, algo que por mucho que parezca increíble es cierto, lo prometo. Presta atención porque sólo lo diré una vez, y será en voz baja, por eso de crear misterio. Y es que… Los sueños pueden hacerse realidad.

       Sí, créelo, es cierto. Yo tampoco lo hacía desde hace mucho. Pero estos meses la vida me ha demostrado lo contrario. Así que agárrate fuerte al tuyo, por descabellado que sea, apriétalo con energía contra el pecho (si ves que saca la lengua, afloja un poco, tampoco pretendemos asfixiarlo) y lucha por conseguirlo, porque, sé de buena tinta que, a veces, pasa. Se alinean los astros celestes produciendo el mágico eclipse, la maquinaria se pone a girar, y voilá, sucede.

       Ahora toca disfrutar del sueño cumplido, pasar la mano por encima con suavidad y palparlo hasta tomar conciencia de que es cierto, de que es una realidad viva. Y hasta incluso, por qué no, acostumbrarnos a su presencia lentamente, sin olvidar nunca lo que es; la materialización de aquello de lo que están hechas las estrellas fugaces (y ay del pobre aguafiestas que pretenda convencerme que tan sólo son piedra y polvo celestes).

       Bienvenidos a mi humilde Blog, pasad y quedaos un rato, estáis en vuestra casa. Aquí trataré de contaros un poco a qué sabe esta aventura literaria que espero que disfrutéis conmigo.

       Y, haciendo honor a mi querida Dínorah, mordiscos afectuosos para tod@s.

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