junio 21, 2012

El secreto de la felicidad



A veces se nos olvida el mundo a nuestro alrededor, otras ni siquiera nos importa porque estamos demasiados ocupados con nuestras miserias personales y nuestra mirada abarca lo que nuestro propio ombligo nos permite.

A veces la víctima se convierte en el peor de los verdugos, otras crea un mundo alrededor de su propio dolor y regodearse en este una y otra vez, en una sórdida espiral sin salida ni sentido, se convierte en el mero acicate de su existencia, sin mover un sólo dedo. Un dedo que le permita pinchar la burbuja que impide tomar conciencia de que hay vida más allá. Y los problemas de cada individuo son los únicos importantes, sus desgracias son las únicas dignas de ser escuchadas y sus devaneos mentales los únicos poseedores de la ansiada verdad.

Y no es así. El color del mundo es el que pintamos a mano cada día, y cada amanecer puede ser el primero o el último de nuestra existencia tal y como la conocíamos, o sencillamente el primero o el último de nuestra mera existencia mortal.

Por eso cada día deberíamos utilizarlo para mejorar lo que nos duele, para intentar cambiarlo o en el caso de que no sea posible superarlo. O al menos poner todo nuestro empeño en ello, porque cuando llegue el final, cuando llegue la inevitable ecuación de la que ha sido nuestra existencia las sumas y restas al menos únicamente de nosotros habrá dependido que lleguen a 0, o tiendan hacia el infinito. Y entonces podremos decirnos a nosotros mismos; yo estuve allí e hice lo que pude por hacer la mejor jugada con las cartas que me tocaron.

He conocido a personas felices con nada y a otras infelices con todo. Ese es el secreto, la felicidad no está en lo que tenemos o dejamos de tener, sino dentro de nosotros mismos, de lo que somos capaces de disfrutar con lo que disponemos a nuestro alcance.

Feliz verano a tod@s!!!

junio 20, 2012

EL TRIVIAL CAFÉ DEL MUNDO de CHARLES BUKOWSKI


Nuevos mundos brillan en el polvo
suben por los barrios bajos de la mente sólo
para atragantarse con ideas
del tamaño de un mosquito.
Es de lo más difícil
como comer una ensalada
en el trivial café del mundo;
es de lo más difícil crear arte
aquí.

Observa. 
Las piezas con las cuales trabajar se perdieron. 
Deben ser creadas o encontradas.
Los críticos deberían ser generosos 
y los críticos son rara vez generosos.Creen que es fácil
apagar el agua con fuego.
Pero no ha sido esfuerzo en vano
no importa lo que ellos nos hayan
hecho:
los críticos
las mujeres perdidas
los trabajos perdidos,
a la mierda con ellos de todos modos
difícilmente sean más interesantes que
este café trivial, este mundo trivial,
sabemos que debería haber un lugar mejor,
un lugar más simple,
pero no lo hay;
ese es nuestro secreto
y no es
gran cosa,
pero es suficiente.

Elegimos un fuego trivial
que se marchita.
Crear arte significa
estar terriblemente solo
para siempre.


Este es un poema muy especial para mí, como ya os he comentado soy una gran admiradora de Bukowski, de su poesía y su prosa. Me parece tan carente de artificios, tan natural y descarnada que no creo que haya otra escritura tan real como la suya, puede gustarte o no, pero no te dejará indiferente. Saludos y feliz inicio del verano ;)) 

junio 04, 2012

Caminando entre Saurios

Parece mentira… No podía dejar de pensarlo mientras visitaba las instalaciones de Dinopétrea, la exposición itinerante que en esta ocasión y hasta el 24 de Junio se encuentra en el palacio de ferias y congresos de Málaga.
Mientras caminaba con pasos embelesados por aquella prueba tangible de la insignificancia del ser humano. Por entre los huesos antiquísimos, los gigantescos esqueletos de los grandes reptiles de antaño, cuando eran ellos quienes dominaban el mundo y los mamíferos no estábamos representados sino como pequeñas alimañas que subsistían bajo su alargada sombra.

Ellos reinaban sobre este mundo en ciernes, allá por el Mesozoico. Eran sus pasos, sus grandes huellas, las que se marcaban sobre el barro. Sus cadáveres los que quedaban petrificados por allende los siglos, perpetuando para la posteridad lo que serían a penas unos finos retazos de la que era su magnífica existencia.


Visitar Dinopétrea resultó una experiencia fascinante, tremendamente enriquecedora, llevándome a rememorar irremediablmente esa ilusión infantil que, en algún momento, estos grandes saurios han despertado en cada uno de nosotros. 

            Y a la vez, llevándome a una inevitable reflexión interior a cerca de nuestra existencia. Probablemente ellos, los dinosaurios, dentro de sus micro-cerebros  jamás contaron con la posibilidad de que su reinado acabase sin más, llegado el día. Ellos que dominaban el mundo con sus grandes cuerpos evolucionados para su subsistencia, ellos a los que todo hacía vaticinar los dueños del mundo para la posteridad... Como tampoco lo creemos hoy día nosotros, en esta era nuestra, la de los humanos que nos creemos dueños y señores de cuanto nos rodea, sin siquera detenernos a pensar que, al fin y al cabo, tan sólo somos unos simples mamíferos evolucionados…